Congreso
"Ética Teológica Católica
en la Iglesia Mundial"

Trento, 24-27 julio, 2010

590 teólogos moralistas de 75 países se reunieron en Trento en el mayor congreso de ética teológica católica organizada hasta la fecha. Nuestro amigo Alberto estuvo allí. Presentó una ponencia titulada "Evolución moral en el cristianismo primitivo: la cuestión de la pureza de los alimentos"

Catholic Theological Ethics · Trento 2010 from WellStudio on Vimeo.

Web del Congreso

Entrevista con James Keenan, organizador del Congreso

Transcripción de la entrevista realizada por Radio Vaticano

Escuchar la entrevista (en inglés)

Radio Vaticano: Seiscientos teólogos moralistas llegaron esta semana a la ciudad de Trento, en el Norte de Italia, para dialogar sobre la Ética teológica católica en la cultura mundial. Trataron unos 50 temas diversos, desde familia hasta el medio ambiente, desde la sexualidad hasta el buen gobierno. Los teólogos abordaron cada tema, relacionando la Tradición moral de la Iglesia con la cultura contemporánea. El sacerdote jesuita James Keenan es profesor de Teología moral en Boston College, Estados Unidos. Es también el presidente del Congreso.

James Keenan: Hace siete años tuvimos la idea de que quizás deberíamos reunir moralistas de todo el mundo como una forma de encontrarnos unos con otros.

Había dos razones: La primera es que como moralistas estamos siempre en diálogo con personas en otros campos. Cuando un moralista habla de ética médica, él o ella tiene que entablar una conversación con gente en el mundo de la salud, con médicos, terapeutas, administradores de hospitales... Cuando trabajamos en el sector de la ética social, hablamos con abogados expertos en derechos humanos, filósofos o políticos. En cualquier área de Ética teológica en la que nos encontremos, trabajamos con muchos interlocutores de distintas profesiones, pero muy raramente hablamos entre nosotros sobre los distintos problemas que afrontamos.

La segunda razón es que hasta hace unos treinta años, la mayoría de nosotros fuimos formados en Roma. Unos pocos se formaban en Bélgica, Holanda, Francia, pero la mayoría se formaba en Roma. Y de este modo estudiaban juntos y leían libros en su mayoría europeos. Pero más recientemente, hemos visto abrirse nuevas facultades en distintas partes de Europa, y también, y esto es muy importante, en los Estados Unidos, en Boston College, en Notre Dame y en otros lugares, y ahora también en Belo Horizonte (Brasil), en Manila (Filipinas), en Bangalore (India), en Nairobi (Kenia), Kinshasa (RD Congo)… En todos estos lugares hay personas que están escribiendo tesis doctorales y cualificándose como teólogos moralistas. Conocen muy bien su contexto local, pero no han logrado alcanzar ese sentido de universalidad, ese sentido de la totalidad de la Iglesia, que antes se podía conseguir estudiando en Roma.

Ahora tenemos una amplia variedad de voces que queremos que entren aquí en conversación a través de un gran número de sesiones. Tenemos 30 presentaciones plenarias, 240 presentaciones simultáneas, 30 posters. Hemos tenido muchas personas hablando y numerosos grupos de diálogo. Nos encontramos hace cuatro años en Padua, 385 personas de unos 56 países. Hoy estamos aquí en esta bella ciudad de Trento, 590 personas, más o menos, de 75 países. Estamos viendo que están muy a gusto y también diciéndose “necesitamos hacer más cosas además de estos congresos” y se ven a sí mismos como miembros de un proyecto llamado “Catholic Theological Ethics in the World Church” (Ética Teológica Católica en la Iglesia Mundial)

Radio Vaticano: Ud. habla de la expansión de grandes centros teológicos por todo el mundo, ¿no podría traer esto un debilitamiento de la enseñanza y la correcta comprensión de la Teología tal como lo entiende la Iglesia?

James Keenan: No lo creo. Lo que veo que está pasando realmente es una nueva comprensión de la Iglesia y su tradición, y del modo en el que tratamos de avanzar. Cuando estudiábamos en Roma, teníamos un cierto número de profesores célebres con una gran formación. Eran todos varones, clérigos que enseñaban a otros clérigos. Ahora mismo en este congreso tenemos un 50% de clérigos y 50% de laicos. Entre ese 50% de laicos, la mitad son mujeres. El rostro de la teología moral, en términos de sus profesores, está cambiando y trayendo una gran cantidad de nuevas experiencias. La gente quiere conocer la Tradición. Quieren que sus escuelas sean reconocidas como estudiosas de la tradición, pero quieren que esta tradición avance en la vida de la Iglesia en los distintos continentes que están participando en este proyecto. Cuando estudiábamos en Roma había una forma peculiar de entender la Iglesia, la que estuvo vigente desde el siglo XVIII hasta la mitad del  siglo XX. Ahora estamos en un nuevo período. Una de las razones para reunirnos aquí era adquirir un mayor sentido de Iglesia universal. Todos podríamos asumir que entendemos la Tradición perfectamente bien, pero en realidad puede que estemos entendiéndolo desde una perspectiva alemana, o francesa, o keniata. Así descubrimos que necesitamos llegar a la Tradición misma.

Radio Vaticana: Para nuestros oyentes que no son teólogos moralistas, ¿querría hablarnos sobre cuáles son los temas emergentes que más interesan hoy a los moralistas?

James Keenan: Uno de los temas más importantes es la familia. Ha habido sesiones muy interesantes. Acabamos de tener al Arzobispo de Munich-Freising, Reinhard Marx. Nos ha hablado del futuro de la teología moral, ha pronunciado un discurso sobre la necesidad de trabajar unos con otros, del aprecio que debemos tener por la moral social como parte esencial  de nuestra tradición teológica y cómo debemos llegar a una objetividad moral verdaderamente enraizada en la Tradición.

Pero también hemos escuchado una magnífica presentación sobre las realidades prácticas de la familia.  Ella está casada, está tratando de desarrollar desde la fe su idea de cómo la familia no es un fin encerrado en sí misma sino que ha de entenderse como abierta a la Iglesia y la sociedad. Se pregunta cómo puede la familia contribuir a la sociedad, cómo lo padres pueden enseñar a sus hijos a sentir aprecio por el bien común, a apreciar la sacramentalidad de la Iglesia, los valores que son parte de nuestra Tradición y parte de las necesidades del mundo. Ella es pionera en el área de las prácticas morales familiares. Acaba de publicar su segundo libro, su nombre es Julie Hanlon Rubio (Profesora de Saint Louis University, USA). Pienso que muchas personas de otros continentes, de África, Asia, escuchando esto y resonando desde su propias preocupaciones.

Una mujer de Kenia, Margarat Ogola, habló de sus 25 años de experiencia como gestora de salud pública en Kenia, trabaja para Conferencia Episcopal de Kenia y el sistema católico de salud en Kenia. Habló sencillamente de su experiencia de trabajo con moralistas católicos y obispos, tratando de tender puentes para construir una Iglesia más unida, que pueda responder más claramente a los temas que afectan a la salud, desde la familia hasta el Sida.

Hemos tenido sesiones sobre el Holocausto, sobre genocidio, sobre tortura. Pero hemos tenido también sesiones sobre la esperanza y la espiritualidad, sobre el amor de Dios. Hemos querido mostrar realmente la riqueza de la Tradición moral

Radio Vaticano: A veces la gente piensa que la Tradición automáticamente ahoga el progreso. ¿Cómo conjugar ambos?

James Keenan: Una de las razones por las que estamos en Trento es porque aquí es donde la Teología Moral empezó como asignatura. En el Concilio de Trento, hace más de 400 años, los padres conciliares establecieron los seminarios. De este modo, nació la Teología Moral como una materia distinta del resto de la Teología y del Derecho Canónico. Una ciencia que debía estar al día de lo que sucedía en las otras ciencias de su tiempo. Hemos regresado a Trento para reivindicar nuestra Historia y para re-entrar en la Tradición de un modo muy concreto. Pero al re-entrar en la Tradición lo hacemos desde el tiempo y el lugar en el que estamos. No podemos regresar a otro tiempo. Podemos venir aquí a este lugar, pero no viajar a ese tiempo. Es una fascinante comprensión de la Tradición como Tradición viva. Esto es lo que Iglesia siempre ha enseñado. Desde que Pablo comenzó a escribir sus cartas, nuestra Tradición está viva, porque vive en Jesucristo. Entendemos la Tradición como una fuente para responder a las cuestiones que tenemos hoy. Así por ejemplo, Julie Hanlon Rubio que habla de cómo ella ve hoy la vida familiar en su multidimensionalidad y los retos contemporáneos que afronta. Dije en mi discurso inaugural que de todos los campos de la Teología, la Teología Moral es el lado pragmático de la Teología. A diferencia de los teólogos sistemáticos que hablan de la Trinidad o de la naturaleza de la Iglesia o de los sacramentos, nosotros tenemos que hablar de cómo como personas creyentes y como comunidad de fe tenemos que responder a los signos de los tiempos y a sus retos. Así que nuestra idea de Tradición ha de ser flexible, rica, compleja, como por otra parte es realmente. De este modo, podremos responder a los retos que tenemos aquí y ahora.

Radio Vaticano: ¿Ha podido suceder que la Teología Moral haya sido secuestrada por grupos radicales? Hemos visto, por ejemplo, grupos anti-abortistas radicales, casi militantes, que han causado efectos adversos, en una dirección contraria a lo que pretenden los moralistas.

James Keenan: Cuando tuvimos el primer encuentro hace 4 años en Padua, hicimos que las sesiones plenarias estuvieran dirigidas por dos personas, una un poco más conservadora que lo que sería el centro y otra un poco más progresista que la media; de esta manera, queríamos dar el mismo tiempo a distintos grupos de interés. Hemos abandonando esta práctica. En esta conferencia hemos buscado sencillamente a los mejores. Hemos tratado de encontrar en cada campo a una persona que realmente está conjugando la Tradición y este aprecio por los retos que están ante nosotros. Por ejemplo, para hablar de racismo hemos traído a Bryan Massingale (USA); para tratar de cómo la Tradición Católica ha afectado a los pueblos nativos, hemos invitado a Antonio Moser (Brasil). Hemos hecho un gran esfuerzo para localizar a algunos de los mejores. Trajimos a Paolo Prodi, para hablarnos de Trento, él es historiador de la Universidad de Bolonia, su hermano pequeño fue primer ministro de Italia. Tenemos una amplia variedad de personas de gran talento en sus respectivos campos para escucharles y aprender de ellos.

Radio Vaticano: La teología moral y uno de los temas favoritos del Papa Benedicto XVI, el relativismo. La Teología Moral está en primera línea para afrontar lo que Benedicto XVI ha llamado un “secularismo insidioso, sobre todo en el mundo desarrollado” ¿Se ha retomado este reto en el Congreso?

James Keenan: Una de las razones para invitar al Arzobispo Reihard Marx fue que él ha tenido una influencia en la vida de la Iglesia al hablar de la justicia como elemento intrínseco a la caridad. Y la encíclica más reciente del Papa en Ética ha desarrollado aún más esta idea, enunciando temas que el Arzobispo Marx había ya avanzado. Creo que hay dos formas de relativismo. Podemos tener un relativismo que diga que lo que Iglesia enseñó en 1548 nunca ha cambiado y siempre es lo mismo. Pero esto no es posible. Hay un relativismo de aquellos que quieren objetivizar la Tradición en modos que pretenden que estamos viviendo en el pasado, con normas que no afrontan los retos contemporáneos que tenemos. Hay un relativismo que viene de objetivizar la Tradición. Hay otro relativismo que es subjetivo, que pasa por liberal y progresista, que dice que la Tradición es cualquier cosa que queramos. Que no hay que leer la Sagrada Escritura, que no hay que atender a la Tradición. Ese es otro tipo de relativismo. No pensemos que el relativismo viene siempre de la izquierda. Viene de la derecha. Lo que la Iglesia real está buscando cuando quiere vivir en armonía e integridad es vivir la Tradición como un medio para encontrarse con el presente, como algo que viene de lo que era y se dirige a lo que será.