CURSO BÍBLICO 2011 - 2012

LOS ORIGENES DEL CRISTIANISMO

Agrandar nuestro conocimiento de LOS ORIGENES DEL CRISTIANISMO es la propuesta que hacemos a todos los cristianos que de una manera u otra participan en las actividades de Acoger y Compartir y buscan renovar su formación.

El biblista Francisco Lage desarrolla este tema para la comunidad de la Parroquia de Los Santos Apóstoles y para los amigos de AyC. Aquí publicaremos sus apuntes para mayor facilidad de aquellos que no disponen del tiempo suficiente para acudir a una clase, pero quisieran profundizar en el tema. 

Tener los apuntes supone buscar un tiempo a través de la semana para entrar en su lectura y reflexión. Abrirse a un conocimiento más amplio de los Origenes del Cristianismo es también dejar que NOS INCOMODE el espíritu que nos sugiere avanzar, ampliar la mirada, dejar que broten preguntas nuevas...

Agradecemos al profesor Francisco Lage su colaboración con los amigos de AyC.

Publicamos hoy la Primera Lección. Periódicamente iremos presentando las siguientes lecciones.

Un saludo a todos los que estáis en la red AyC,                                    José Miguel de Haro

Lección I

Argumento y Método

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El estudio de los orígenes cristianos interesó ya desde el principio.  No bastaba la afirmación elemental del libro de los Hechos 10,37, que la anterior versión oficial española traducía algo cómicamente “la cosa empezó en Galilea”.  La nueva versión oficial de la Conferencia Episcopal Española (2011) traduce:  “Lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan”.  Al acercarnos al tema del curso, nos damos cuenta de que el cristianismo no es una realidad que surgió de golpe, como cosa hecha y perfecta, sino que nos encontramos con un proceso largo que empieza con el impulso inicial de Jesús de Nazaret (primer tercio del siglo I d.C.) y se extiende hasta mediados del siglo II d.C.

El tema no solamente interesa a los cristianos sino que atrae también a quienes desean conocer la raíz de un hecho que ha influido grandemente en la cultura del mundo occidental.

El curso ha de comenzar por la exposición de los resultados de los estudios actuales sobre el Jesús histórico, sobre todo en relación con el judaísmo contemporáneo del Nuevo Testamento.

En los estudios sobre el Jesús histórico se distinguen tres etapas:

La PRIMERA (1778 – 1953) va desde la aparición de la Escuela Liberal de la investigación sobre la vida de Jesús hasta el programa de desmitización de R.Bultmann.  Un punto común es el supuesto de la oposición entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe, ya que el dogma habría falseado la figura de Jesús.  Por eso se pretendía “liberar al Jesús histórico de las cadenas de la dogmática eclesial”.  El programa de Jesús equivalía así al del protestantismo liberal, libre de la dogmática y de la ortodoxia tradicional.  La teología liberal presentaba a Cristo como un moralista ilustrado.  “La esencia del cristianismo”, título de un libro de A.Harnack, sería una religión ilustrada, sin dogmas, animada por la fe en un Dios Padre universal y en el amor fraterno entre todos los hombres. Esta teología liberal alemana era claramente antisemítica y se proponía rescatar a Jesús no sólo de la dogmatización eclesiástica, sino también de su trasfondo judío.

Para R.Bultmann los relatos evangélicos son expresión de la fe que nace con la Pascua, fruto de la fuerza creadora de las primeras comunidades cristianas. No pueden, en consecuencia, ser considerados como fuentes documentales para un estudio histórico sobre Jesús.

La SEGUNDA (1953 – 1980) intentó superar la conclusión a la que había llegado R.Bultmann: que las Vidas de Jesús construidas sobre la base del esquema del siglo XIX son imposibles.  Si no es posible reconstruir la biografía de Jesús, ¿se impone renunciar a toda búsqueda del Jesús histórico?

Alejándose de las posiciones radicales de Bultmann, algunos de sus discípulos creyeron que la discontinuidad entre el Cristo del kerigma y el Jesús histórico encerraba el riesgo de convertir a Cristo en un mito. No hay razón para renunciar a estudiar la personalidad de Jesús ni para dudar de la importancia de la historia para la fe, tal como demuestran los evangelistas.  La necesidad de comprender al Jesús terreno a partir de la Pascua demuestra precisamente que no comprenderemos el significado de la Pascua, si dejamos de lado al Jesús terreno. Como afirma E.Käsemann, entre la predicación de Jesús y el kerigma apostólico existe una continuidad real.  Sin renunciar a la hermenéutica existencial que busca la comprensión que el sujeto tiene de sí mismo y de su proyecto de existencia y no considera los libros sagrados como una crónica de hechos materiales, se acepta una cierta continuidad real entre el Jesús histórico y el Cristo de la fe.

Esta forma de razonar encontró mucha aceptación en los tratados teológicos, también católicos, sobre Jesús, como el Enviado de Dios (Rahner, González Faus, Sobrino, Ducoq).  Como escribe uno de los autores más señalados de esta nueva búsqueda de Jesús, “si la historiografía constata que el Jesús histórico poseía el mismo sentido de la existencia que aquél que el kerigma vincula a su persona, se habrá ‘demostrado’ todo lo que puede ser ‘demostrado’ por la nueva problemática del Jesús histórico: no que el kerigma es verdadero, sino que la decisión existencial es una decisión existencial ante Jesús” (G. Bornkamm, Jesús de Nazaret, Sígueme, Salamanca 1990).

La TERCERA búsqueda (desde 1980) se denomina comúnmente third quest para distinguirla de la antigua (la “primera”) y la nueva o “segunda”. Las características de esta tercera fase son:

 

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