Comentarios a la homilía del 9 de noviembre
“Se agradece poder hablar de 'esto' con 'otra gente'; intento explicarme: hoy he hecho un
esfuerzo para ir a misa a la parroquia en donde tengo el grupo aquí. He tenido que hacer el esfuerzo porque termino sintiéndome mal al comprobar que siempre salgo peor de lo que entro:
sentimiento de desunión con
la ¿comunidad? que ahí se reúne ; desacuerdo casi total con los conceptos trasnochados que transmiten y con prácticamente todo lo que dice el párroco; aumento del amargor y de la agriedad de mi carácter -muy a mi pesar y del sentimiento de estar perdiendo el tiempo y de estar donde no debería a lo largo de los tres cuartos de hora que dura; sudor de rabia por ver que nadie pone cara de sorpresa ni levanta la mano para decir que 'de qué'; dolor de corazón por ver pruebas tan palpables que me imposibilitan rebatir a los que me dicen, no ya que los cristianos no hacemos lo que deberíamos, sino que no decimos lo que tendríamos que decir; vergüenza por tener una voz dentro que quiere salir y decir 'yo no quiero ser así de cristiano'...
En fin, que he ido y, a pesar de mi denodado intento para que no se repitiera una vez más, he tenido millones de ganas durante todo el tiempo que ha durado la misa de coger la puerta e irme muy lejos...
Por informaros, y resumiendo, lo que nos ha transmitido el que presidía ha sido que hoy todos los cristianos celebramos la festividad de una basílica mayor y que estamos muy contentos por eso y, por supuesto, muy unidos al papa. Y que es verdad que Jesús puede hacer en tres días lo que los humanos podemos hacer en no menos de cuarenta y seis años, ya que Jesús es el hijo de Dios, y su templo, y todo lo pueden, pero que no nos equivoquemos y que tengamos claro que es muy importante lo otro: las basílicas y nuestra parroquia, que es donde nos toca estar y, que para ser buenos cristianos, lo que tenemos que hacer es rezar y ayudar a nuestra parroquia en lo que necesite (sobre todo en cuanto a las cuotas parroquiales, que son necesarias para funcionar... y, por cierto, que a ver si suben, que cada año es más difícil y más caro todo).
Concluyendo: Que nada de incitar a ser 'serenamente fuertes para devolver al ser humano su dignidad', que a menudo pierde por razones propias o ajenas, ni apoyar a los que alcen la voz para denunciar injusticias, abusos, explotaciones o demás vergüenzas tan de moda, ni dejar claro que 'con Jesús el templo ha caducado' (¿para qué? ¿para ganar en conciencia? ¿para despertar al mundo que nos rodea, incluso aquí…? ¿para dar la opción a comprometernos en algo que no sea en lo que nos pueda él decir desde el púlpito, o a criticar incluso el culto que ofrecemos?... ¡mejor que no, claro!...
... Total, que como constato que mis eucaristías dominicales no son ni una celebración, ni una fiesta, ni un compartir, ni una escucha sincera de la buena noticia y yo sólo vivo ese impulso, esa fraternidad y esa celebración con vosotros y con cuatro más, me pregunto cómo hacer espacios de encuentro y de comunión con mis hermanos... y no lo veo claro. Aún así, lo sigo anhelando y guardando en el corazón.
Me ha gustado mucho del evangelio de este domingo caer en la cuenta de que no se trata de un mensaje a los cambistas y un atizar con los cordeles a los que venden palomas para los sacrificios divinos, sino que me habla a mí y me insta a depurar los trucos y falsedades que uso en mis relaciones, a rasgar los velos que mantengo para relacionarme con Dios, a transformar las excusas que utilizo para no centrarme en lo que me da la vida -perpetuando mis intereses y mi egoísmo-, a superar el miedo a que 'el templo se me tambalee'...
Me ha gustado recibir tu email, y saber que estáis en el mundo para que la gente no viva ni con ritos vacíos, ni con cultos falsos, ni con condiciones o garantías para asegurarse nada, sino con relaciones de uno-a-uno, cercanas, maduras, calurosas, comprometidas. Me siento alegre por estar juntos, aunque sea cibernéticamente con una pantalla de por medio. Sería un ingrato si no diera gracias a Dios por esto...
¡Que tengáis una buena semana todos! ¡Buen re-comienzo!
Os quiere,
Pablo